Entre sin hacer ruido esperando que estuviera solamente dormido, el aire estaba astillado, y los huesos se hinchaban y crujían al solo moverme un poco, crujían solo los míos. La débil brisa movía sus cabellos, largos, marchitos, gastados, viejos, tal como los míos.
Las habitación estaba oscura, y lamente que siempre estuviera oscura, lamente haberle condicionado mi modo de vivir a él, que seguro deseaba días mas soleados, habitaciones con ventanas mas amplias y lugares con mas calor. No fui capas de darle el calor que di a otros, después de tantas veces… ya no me quedaba mucho y solo le di lo suficiente para que no muriera de frió, quizás nunca supo que le di todo lo que me quedaba.
Camine vacilante por la oscuridad de la noche, la luz provenía de no se donde, pero no era suficiente para ver un movimiento esperanzador, si para contemplar las miles de opciones detestables que podían estar ante mi. Lamentablemente después de tantas muertes es fácil reconocer cuando ella a pasado en tu hogar.
Dude para mentirme, y me acerque para sentir el frió que salía de su cuerpo inerte, lo abrase para notar sus músculos rígidos, solo un poco mas rígidos que los míos, lo abrase para sentir por ultima vez sus incontables huesos cartilaginosos.
Sus ojos estaban cerrados y sentí curiosidad por abrir sus parpados y mirar a ver si encontraba restos de su alma, pues el frió limito mi movimiento y no me atreví a seguir, y quise culpar al frió pero algo mas me detuvo. Vi su boca abierta, su lengua inmóvil, mire dentro de sus pulmones vacíos, corrí por su traquea a toda velocidad buscando un rastro de vida, camine kilómetros y kilómetros ente venas y arterias buscando la ansiada sangre caliente, mas eco frió respondía a mis pasos, y un polvo que se acumulaba entre los distintos vasos sanguíneos.
No quería salir de allí, aunque hiciera frió, prefería estar dentro de esos infinitos caminos oscuros, inmóviles, quería dormir unos días allí.
Susurre dentro de su tímpano, “perdóname por nunca haberte amado como merecías, pues mas yo te ame como podía, pues si te hubiera amado como merecías, hubiera muerto junto a ti”
Al salir cerré la puerta de la jaula, y no mire atrás, pronto la jaula desapareció tras de mi, también desaparecieron otras cosas, que probablemente hoy no extrañare, pero mañana si.
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